Concurso Letras de Ultratumba II: Primer Premio

 Concurso Letras de Ultratumba II: Oro

¡Buenas tardes, escritores!

¡Ya ha llegado el día! Enciendan sus velas, protejan sus hogares y cuestiónenlo todo en esta noche, en la que el velo entre nuestro plano y el más allá es más fino, dejando que todo tipo de criaturas deambulen entre nosotros.

Nosotros les dejamos hoy con el relato ganador de nuestro concurso de cuentos cortos de terror de este año, Letras de Ultratumba II. Se trata de un relato escrito por el escritor Al Marín, titulado "Mileidy", que aborda una temática habitual, pero con un giro final inesperado que lo cambia todo.

Antes de comenzar, tengan en cuenta que en el relato se mencionan una temática sensible que no es adecuada para todos los públicos y que pueden resultar perturbador. Si eres una persona menor de edad, o este tema puede resultarte sensible, te recomendamos leerlo con precaución o saltar esta lectura. 

⚠️ Advertencia de contenido: Este relato incluye referencias al abuso sexual de un menor, un tema que puede resultar sensible o activar recuerdos dolorosos.
 
Dicho esto, disfruten de la lectura, y ¡feliz Halloween!





Mileidy

    La celebración del Halloween es el día de la fantasía de los niños que juegan a ser pedigüeños.

    Mileidy recorría las calles adornadas de guirnaldas y de luces de colores, en compañía de los niños y las niñas de casi su misma edad. Lucían variedad de disfraces y pedían los dulces en las casas decoradas de Navidad. Ellos sabían que las casas de los tacaños son apagadas.

    La niña de once años de edad más bien parecía un ángel celestial, con su disfraz de hada madrina. En su bolsita llevaba confites y bombones chinos. De ahí que llegó a una casa de bonita fachada, levantó su varita mágica y tocó el timbre; la puerta se abrió lentamente y salió una anciana de batola gris.

    —Triqui, triqui, Halloween, quiero dulces para mí y si no me das, se te crece la nariz, quiero paz, quiero amor, quiero dulces, por favor. ¡Dulce o truco! —Le cantó la criatura de dulce voz y ojos vivarachos. Y la amable abuelita, que de hecho tenía la nariz larga y curva, le ofreció una fina chocolatina francesa y con una sonrisa sin dientes, la invitó a entrar.

    Mileidy, encantada por la acogedora casa y por tan melosa atención, mordió la chocolatina y casi de inmediato sintió un mareo, se dobló y se desvaneció en el piso de la sala.

    La venerable anciana resultó ser una perversa bruja de 380 años de edad. Nació en París, en octubre de 1620 y, en el año de 1700, fue acusada ante el tribunal de la inquisición francesa de ejercer la brujería. La hereje fue condenada a la hoguera y otra bruja compinche la salvo de la muerte mediante un poderoso hechizo. Le dio de beber sangre de una niña virgen y la vieja, de ochenta años de edad, regresó a sus primeros veinte años de lozanía.

    Cuando los verdugos llegaron a la mazmorra a cumplir la ejecución, no encontraron a la vieja canosa y mueca: en su lugar, estaba una hermosa joven de cabellera brillante y dentadura perfecta. Ella les dijo que una bruja la raptó en otro reino y la amarró a una escoba. Dijo que la malvada bruja la trajo volando y la cambió por la anciana. Así que le creyeron y la liberaron y desde entonces, cada vez que la bruja cumple ochenta años, tiene que beber la sangre de una virgen para no morir en Halloween.

    La niña angelical era la sexta de las víctimas que la bruja sacrificaba el 31 de octubre, cada sesenta años. Se encontraba tendida en una mesa de madera iluminada de velas, dentro de un oscuro sótano, rodeada de imágenes y de figuras negras. Murió desangrada por una herida profunda en el cuello, y el vestido celeste y blanco estaba manchado de rojo.

La bruja bebió el vaso de sangre para recuperar la juventud y para seguir viviendo hasta el año 2060. Sin embargo, el ambiente gris se tornó pesado y la vieja comenzó a sufrir una fiebre muy alta que seguía subiendo. Furiosa gritaba y maldecía, mientras su pellejo se arrugaba, fracturando los huesos y encogiendo su cuerpo. Y estalló en llamas, quedando convertida en un puñado de cenizas. 

    Mileidy deshizo un encantamiento de 300 años: ella no era virgen.


 Por Al Marín

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