Concurso Letras de Ultratumba II: Primer Premio
Concurso Letras de Ultratumba II: Oro
Mileidy
La
celebración del Halloween es el día de la fantasía de los niños que juegan a
ser pedigüeños.
Mileidy
recorría las calles adornadas de guirnaldas y de luces de colores, en compañía
de los niños y las niñas de casi su misma edad. Lucían variedad de disfraces y
pedían los dulces en las casas decoradas de Navidad. Ellos sabían que las
casas de los tacaños son apagadas.
La niña
de once años de edad más bien parecía un ángel celestial, con su disfraz de
hada madrina. En su bolsita llevaba confites y bombones chinos. De ahí que
llegó a una casa de bonita fachada, levantó su varita mágica y tocó el timbre; la
puerta se abrió lentamente y salió una anciana de batola gris.
—Triqui,
triqui, Halloween, quiero dulces para mí y si no me das, se te crece la nariz,
quiero paz, quiero amor, quiero dulces, por favor. ¡Dulce o truco! —Le cantó la criatura
de dulce voz y ojos vivarachos. Y la amable abuelita, que de hecho tenía la
nariz larga y curva, le ofreció una fina chocolatina francesa y con una sonrisa
sin dientes, la invitó a entrar.
Mileidy, encantada por la acogedora casa y por tan melosa atención, mordió la
chocolatina y casi de inmediato sintió un mareo, se dobló y se desvaneció en el
piso de la sala.
La
venerable anciana resultó ser una perversa bruja de 380 años de edad. Nació en
París, en octubre de 1620 y, en el año de 1700, fue acusada ante el tribunal de
la inquisición francesa de ejercer la brujería. La hereje fue condenada a la
hoguera y otra bruja compinche la salvo de la muerte mediante un poderoso
hechizo. Le dio de beber sangre de una niña virgen y la vieja, de ochenta años
de edad, regresó a sus primeros veinte años de lozanía.
Cuando
los verdugos llegaron a la mazmorra a cumplir la ejecución, no encontraron a la
vieja canosa y mueca: en su lugar, estaba una hermosa joven de cabellera
brillante y dentadura perfecta. Ella les dijo que una bruja la raptó en otro
reino y la amarró a una escoba. Dijo que la malvada bruja la trajo volando y la cambió por la anciana.
Así que le creyeron y la liberaron y desde entonces, cada vez que la bruja cumple
ochenta años, tiene que beber la sangre de una virgen para no morir en
Halloween.
La niña
angelical era la sexta de las víctimas que la bruja sacrificaba el 31 de
octubre, cada sesenta años. Se encontraba tendida en una mesa de madera
iluminada de velas, dentro de un oscuro sótano, rodeada de imágenes y de
figuras negras. Murió desangrada por una herida profunda en el cuello, y el vestido
celeste y blanco estaba manchado de rojo.
La bruja bebió el vaso de sangre para recuperar la juventud y para seguir viviendo hasta el año 2060. Sin embargo, el ambiente gris se tornó pesado y la vieja comenzó a sufrir una fiebre muy alta que seguía subiendo. Furiosa gritaba y maldecía, mientras su pellejo se arrugaba, fracturando los huesos y encogiendo su cuerpo. Y estalló en llamas, quedando convertida en un puñado de cenizas.
Mileidy deshizo
un encantamiento de 300 años: ella no era virgen.
Por Al Marín

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