Microrrelato: "La fantástica existencia de un bipolar", de Iraida Salcedo

Microrrelato: "La fantástica existencia de un bipolar"

    ¡Buenas tardes, escritores!

    Comenzamos fuerte este mes de marzo. En nuestro grupo de WhatsApp realizamos una dinámica maravillosa en la que los participantes tuvieron la oportunidad de dar rienda suelta a la imaginación y crear pequeñas píldoras literarias.

    Durante este concurso de microrrelatos, recibimos este escrito de la escritora venezolana Iraida Salcedo, titulado "La fantástica existencia de un bipolar".

    ¡Disfruten de la lectura!


La autora

Iraida Salcedo

Nació en Venezuela el 19 de abril de 1952; actualmente tiene 73 años.

Es contadora pública y abogada titulada, con especialización en Derecho Procesal Civil. Es escritora y autora de las obras Historia de vida, Secretos para activar tu buena suerte, Baby boomers: la generación que revolucionó al mundo, Esencia divina: reconecta con tu verdadera naturaleza y propósito y Cree en ti: todo lo que te propongas lo lograrás. También es autora de Navidad, cuentos y Navidad, cuentos 2.

Ha participado como coautora en diversas antologías, entre ellas Voces entrelazadas, Antología hispana, El lado oscuro del amor, Sobre pieles y abismos, Voces mestizas: latidos andinos y Noches en Santa María.

Actualmente reside en México.


La fantástica existencia de un bipolar

Explicación del Titulo

 

    Sugiere una vida donde la realidad se mueve como un péndulo entre luces intensas y sombras profundas, un territorio emocional donde cada día puede ser un descubrimiento inesperado. Es un título que habla de contrastes: la euforia que ilumina el mundo con colores imposibles y la quietud oscura que obliga a mirar hacia adentro. En esa dualidad, la existencia se vuelve extraordinaria, no por la enfermedad en sí, sino por la sensibilidad con la que se percibe cada matiz de la vida.

 

Mini‑relato inspirado en el título

 

    En la ciudad donde los amaneceres parecían pintados a mano, vivía Elías, un hombre cuya alma tenía dos soles. Uno ardía con una luz tan brillante que lo hacía caminar rápido, hablar con las ideas desbordándose y sentir que podía abrazar el mundo entero. El otro sol, en cambio, era frío y silencioso; cuando aparecía, Elías se volvía pequeño, como si el aire pesara demasiado para respirar.




    Aun así, él había aprendido a escuchar a ambos. En los días luminosos escribía historias que parecían volar; en los días oscuros, encontraba verdades que nadie más veía. Y así, entre ascensos y descensos, Elías descubrió que su vida no era una batalla, sino una travesía fantástica: un viaje donde cada emoción, incluso la más difícil, tenía un brillo secreto que lo hacía profundamente humano.

 

Por Iraida Salcedo



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