Ganadores Concurso de Poesía 23 de Abril - Día del Idioma: 1er Puesto "LAS CUATRO ESTACIONES - de la tierra y del alma", de Rafael Hernández Viera

¡Buen día Escritores! 

Nuevamente nos llena de alegría compartir con ustedes este espacio para anunciarles a los ganadores de nuestro Concurso de Poesía Escritores sin Fronteras: Un Viaje en Prosa; una experiencia maravillosa que nos invita a conocer a los autores detrás de letras apasionantes e inspiradoras. 

En está ocasión, en el marco del Día del Idioma celebrado el 23 de abril, quisimos rendir homenaje al poder de las palabras, a esa capacidad única que tiene la poesía de tocar el alma, transformar emociones y dar voz a lo invisible. Con el tema las "CUATRO ESTACIONES"

Hoy publicamos este género tan especial de los 7 primeros lugares, quienes con su talento lograron cautivar, emocionar y dejar huella en cada verso.

Felicitamos de corazón a todos los participantes que hicieron parte de esta convocatoria. Su creatividad y sensibilidad enriquecen este espacio literario que seguimos construyendo juntos.

Gracias por creer en la palabra, por escribir desde el alma y por hacer de la poesía un puente que nos une más allá de las fronteras.

En primer lugar, tenemos a Rafael Hernández Viera, que con su especial poema nos recuerda que podemos ser inspirados por las sorprendentes experiencias que nos brinda la naturaleza y sus estaciones.

De parte de Escritores sin Fronteras, agradecemos a Rafael por cada línea plasmada en arte, emociones y sentimientos; esperamos disfruten de su poema: 



 LAS CUATRO ESTACIONES
de la tierra y del alma

I. PRIMAVERA 
La tierra despierta con voces de jazmín,
y el viento de marzo regresa puntual, 
como carta sin sobre, sin fecha ni fin,
que llega cantando por todo el palmar.   
 
El flamboyán rojo viste su vergüenza
de pétalos rotos que nadie guardó,
y en cada semilla que el campo comienza
hay un nombre callado que el tiempo olvidó.   
 
Mas viene la lluvia con paso de madre
y lava la herida que el sol no cerró,
y el pueblo otra vez con su verso se abre
porque la esperanza también floreció.  
 
II. VERANO
El sol del verano no pide permiso,
cae sobre el hombro del jornalero fiel, 
y el asfalto rompe lo que el cielo quiso
con furia de agosto, sin piedad ni miel.   
 
Somos los hijos del trópico ardiente,
criados al filo del mediodía cruel,
con el mar tan cerca que el alma lo siente
pero el cuerpo nunca se moja con él.   
 
En las enramadas suenan los cuatros,
la décima vuela de monte en quebrada,
y entre los sudores y los aguaceros
el pueblo se inventa su propia alborada.  
 
III. OTOÑO
Hay un otoño aquí aunque no lo veas,
un tiempo de pérdida vestido de verde,
cuando las ilusiones se tornan ideas
y el corazón siente lo que el tiempo pierde. 
 
El coquí canta menos por las tardes grises,
y el viejo bohío siente el frío entrar,
las madres recuentan sus cicatrices
y los hijos parten sin saber cuándo volver. 
 
Y sin embargo, en las hojas que caen
hay una belleza que solo los viejos ven:
que todo lo hermoso algún día se deshace
para que florezca lo que habrá de ser. 
 
IV. INVIERNO
Aquí el invierno no trae nieve ni hielo,
trae el silencio del que ya no está,
trae la lluvia larga que baja del cielo
lavando la tierra que nadie verá. 
 
Es el tiempo de los velorios tardíos,
de la guitarra que llora sin mano,
de los ríos crecidos, los campos vacíos,
y el pecho del pueblo que sangra en el llano.  
 
Pero en el invierno también hay fogatas,
hay manos que tejen lo que el viento rompió,
hay voces que juntan sus notas y atan
el hilo invisible que a todos unió.  
 
CODA: EL CICLO
Y cuando la primavera regresa otra vez
con su olor a tierra mojada y a luz,
entiendo que el tiempo no tiene una sola vez,
que vivir es girar en la misma cruz. 
 
Cuatro estaciones lleva el alma adentro,
cuatro maneras de amar y de arder,
cuatro palabras que forman el centro
de todo lo que somos y habremos de ser.  
 
La primavera nos enseña a soñar,
el verano a pelear con el cuerpo encendido,
el otoño a soltar lo que ya ha de pasar,
y el invierno a guardar lo que no hemos perdido. 
 
Así canta la tierra su antigua canción,
así respira el hombre su cuarta verdad,
que no hay una estación que sea perdición:
todas son caminos de la misma libertad.

gorafyn.guionista@gmail.com 

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